San Francisco, primeras horas

Hace unas horas que he aterrizado en San Francisco y, aunque ya conocía estas tierras y en teoría nada debería sorprenderme, estoy cargado de emociones. Quizás tenga mucho que ver el hecho de que llevo más de 24 horas sin dormir de verdad.

He volado con KLM haciendo escala en Amsterdam. No estuve muy brillante y elegí pasillo en lugar de ventana. Y yo no sabía que las azafatas holandesas eran grandes mujeronas que cada vez que pasaban por mi lado iban a darme un golpe con sus generosas caderas. Tremendo. Del vuelo voy a decir poco: estrecho, incómodo y constantemente alimentado con comida de calidad dudosa. Sólo se me ocurren dos razones para ese derroche de atención: evitar que te duermas (por si los culo-golpes no fueran suficientes) o mantenerte en permanente estado de digestión para que no des mucho la brasa.

Al llegar al aeropuerto, control de inmigración. Fue como la seda. El “officer” que me tocó iba de malas pero llevaba un reloj como el mio y se lo hice notar. Acabamos hablando de correas de cuero vs. metálicas y todo fue como la seda.

Y ahora es donde se confirma lo que digo siempre: Estados Unidos es un país fácil de usar: nada más salir del aeropuerto perfectamente indicadas todas las opciones de transporte: tren, taxis, shuttles a hoteles o shuttles puerta a puerta. Yo me decanté por el último: 16$ hasta la casa de B. en un tris. Igualito que en Madrid, vamos.

De la casa de B no voy a contar nada por discreción. Sólo que he visto MUY POCAS igual de flipantes y decoradas con tan buen gusto.

Por hacer un poco de tiempo, me he dado un garbeo por los alrededores del barrio: muchas tiendas independientes (desde carnicerías hasta restaurantes thai o lavanderías) y todo cuidadísimo y limpito. Recuerda un poco a Copenhague solo que con los coches más grandes, pero se nota ese cariño de la gente por los espacios, por cuidar el barrio, etc. Y varios carteles de Public Hearing, que son audiencias públicas que hacen los ayuntamientos en algunas ciudades para oírlo que tengan que decir los vecinos antes de decidir qué hacen con un proyecto, un solar o lo que sea.

En estas también he visto varios carteles en ventanas de casas apoyando a Obama. Sólo le he hecho una foto a uno, aunque los había mucho más chulos:

Luego me he comido una hamburguesa espectacular en pan “francés” (cateto o payes, le llamamos nosotros) que quitaba el sentido. Todo con su vasito de agua nada más sentarte y atención exquisita. Lo he hecho más que nada por tener sensación de comer a la hora de comer y que la tarde sea la tarde, a ver si así despisto al jetlag.

Y hablando de jetlag, estoy empezando a caer: son las 2:30AM en Madrid y aquí las 17:30. Demasiadas horas sin dormir. Sigo en otro momento.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s